En el principio [casi] todo era oscuridad

 

Su presencia brilla en mi ausencia.

El terror a enfrentar tal realidad

me alejó,

me llevó por otro camino,

que voy a intentar explicar

 

Desde el primer momento,

ese que me acercó a la muerte,

mis mejores días fueron noches,

que el propio sol terminó por arruinar.

 

 

Apurado por arribar

la providencia quizá,

presente una senda desconocida,

que lleve a ningún lugar.

 

Se fueron uno a uno.

Sin adioses ni despedidas,

sin despertar sospechas,

sin poder decir que no.

 

El camino puede perderse

y por una vez,

sólo por una vez,

el fin, es no llegar.

 

 

Amanecí sin proponérmelo,

con el desasosiego apático

de un panorama plomizo,

que aturdía la percepción.

 

En ese estado singular,

tan extraño, tan silencioso.

Pude vislumbrarme nítidamente,

y una vez más, no me gusté.

 

Con éxito me ignoré,

hasta que llegó ella, y consigo

la vergüenza y el pudor,

en la soledad perdidos.

 

Confiada en mi distracción,

me abrazó sin tocar mi piel.

Y así nos sometimos,

a una visita de rigor.

 

 

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